¿Qué te puede enseñar Mike Tyson sobre tus Finanzas Personales?

No importa cuanto dinero tengas o ingreses vivir por encima de tus posibilidades es una receta para el fracaso. Y si no que se lo pregunten a Mike Tyson.

Mike Tyson fue un boxeador temido dentro y fuera del cuadrilátero. Durante toda su carrera deportiva consiguió amasar unas ganancias de más $300 millones pero en 2003, acuciado por cuantiosas deudas se declaró en bancarrota. ¿Cómo pudo llegar a tal situación con esa ingente cantidad de recursos?

Renta anual de veinte libras, gasto anual de diecinueve y seis chelines; resultado, felicidad.

Renta anual de veinte libras, gasto anual de veinte libras y seis chelines; resultado, miseria.

Charles Dickens

La respuesta es sencilla. Mike Tyson no tenía control alguno sobre sus gastos. Sus nivel de vida era tan extravagante que venía con una factura mensual de $400.000. Su apetito por las joyas, las limousinas y las fiestas, junto el mantenimiento de sus tigres acabaron pasándole factura. Nunca mejor dicho.

El caso de Mike Tyson nos enseña que no importa cuán ricos seamos, si vivimos por encima de nuestras posibilidades corremos el riesgo de vernos en su misma situación. Sospecho que Mike Tyson nunca tuvo la oportunidad de leer la novela David Copperfield. En ella, el autor Charles Dickens advertía de los riesgos de vivir por encima de nuestras posibilidades.

Una de las leyes universales del gasto es su tendencia a incremententarse con el tiempo y su dificultad para controlarlo. Por eso es importante que mantegamos una control exhaustivo sobre nuestros gastos personales y nada mejor que llevar un control sistemático de todos nuestros gastos personales.

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A lo largo de nuestra vida tanto ingresos como gastos varían. Mientras que siempre tendremos gastos, al fin y al cabo todos necesitamos comer, los ingresos pueden desaparecer, por ejemplo si perdemos nuestro empleo.

No sólo los gastos no desaparecen, como pueda ocurrir con el salario, sino que tienden a aumentar lenta pero inexorablemente con el tiempo. A medida que nuestras circunstancias personales cambian, nuestro nivel de gasto también. Y como bien sabrás llevar una vida más sencilla cuando te has acostumbrado a ciertos lujos es difícil.  Muy dificil.

Si nuestros ingresos, que como hemos visto no están asegurados, desaparecieran, mantener ese nivel de vida al que estamos acostumbrados va a ser un problema. Especialmente si carecemos de un fondo de emergencia.

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Ahora echa un vistazo atrás a tu primer trabajo. Seguramente los costes que tenías entonces fueran menores a los que que tienes actualmente. Bien fuera porque aún vivías con tus padres o en un piso compartido. Quizás no tenías coche e ibas a todos sitios en bicicleta o en transporte público.

Sea como fuera, imagina qué hubiese pasado si en vez de aumentar tu nivel de vida a medida que tu nómina aumentaba hubieses seguido llevando una vida muy por debajo de tus posibilidades. No sólo no habrías creado un exceso de dinero que bien podrías haber utilizado para ahorrar o invertir, sino que en el caso de que tus ingresos desaparecieran temporalmente tu nivel de vida sería más sencillo de mantener.

Está claro que volver al pasado es imposible pero si podemos seguir este razonamiento desde hoy mismo sin necesidad de cambiar nuestro estilo de vida actual. Sólo tienes que recordar que la próxima vez que obtengas un aumento de sueldo mantengas tu estilo de vida tal y como es ahora. Y así darás un empujón a tus ahorros que en el futuro agradecerás.

En definitiva, no importa cuán rico o pobre seas. Uno de los secretos para llevar unas finanzas personales en orden es gastar menos de los que se ingresa. Y si no que se lo pregunten a Mike Tyson.

 

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